lunes, 14 de noviembre de 2016

El valiente aventurero que inició la estirpe de los Colmán en Paraguay


Con solo 17 años de edad, el inglés Nicholas Colman se embarcó en 1535 con Don Pedro de Mendoza a la conquista del Nuevo Mundo. Participó de las fundaciones de Buenos Aires y Asunción, perdió el brazo derecho en una pelea, ayudó a fundar Villa Ontiveros y Ciudad Real, dirigió una revuelta en la provincia del Guayrá, de la cual llegó a ser gobernador por breve tiempo, además de regidor de Ciudad Real.
Es el primer Colman que llegó a América e inició la estirpe de los Colmán (con acento sobre la “a”) en el Paraguay.
Con una mujer indígena tuvo un hijo, Juan Colmán, quien fue religioso de la orden franciscana, Fray Juan de San Bernardo, discípulo de Fray Luis de Bolaños, murió asesinado por los indios paranaes en un ritual antropofágico guaraní y es considerado un mártir de la Iglesia paraguaya.
En nuestra larga genealogía tuvimos a hombres ilustres como el poeta guaraní Narciso R. Colmán, el gran Rosicrán, autor de “Ñande ypykuéra” y también personas infames, como el tristemente célebre general Patricio Colmán, gran represor de la dictadura stronista.
Esta es la historia de aquel valiente aventurero que fue nuestro primer ancestro. Un homenaje a mi familia paterna.

Andrés Colmán Gutiérrez
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Tenía solo 17 años de edad y todos los sueños del mundo. El adolescente inglés Nicholas Colman había dejado atrás a su Hampton natal, al sur de Londres, Inglaterra, en compañía de un grupo de jóvenes marinos ingleses, para llegar hasta el puerto de Sanlúcar de Barrameda, donde la armada española estaba organizando una expedición para conquistar el sur de ese lejano territorio al otro lado del mar, todavía denominado Las Indias, el desconocido Nuevo Mundo hallado por el genovés Cristóbal Colón.
Era el 24 de agosto de 1535. Más de una decena de naves, con unos 3.000 hombres a bordo, zarpaban rumbo a la aventura.
El comandante de la expedición era el caballero Pedro de Mendoza y Luján, nombrado Primer Adelantado del Río de la Plata por el emperador Carlos V.
Había organizado el viaje con los fondos de su propio patrimonio, con el compromiso de fundar tres fuertes y construir un camino real desde el Río de la Plata hasta el Océano Pacífico, reservándose la ventaja de ser gobernador de las tierras conquistadas y quedarse con la mitad de los tesoros que secuestre a los aborígenes y el 90% de los rescates de los prisioneros.
Nacido en Hampton, en 1518, Nicholas Colman era uno de los pocos extranjeros en esa legión de españoles, junto a otros ingleses como él, entre ellos John Ruter, Richarte Limon y Robert Briche. Ya había castellanizado su nombre inglés Nicholas por Nicolás, aunque su apellido seguía sonando sajón.
Varias décadas después, el apellido Colman -que se pronuncia originalmente con un acento sobre la o- también sería transformado fonéticamente en el Paraguay, ganando una tilde pintada sobre la a: Colmán.

El manco inglés

En el grupo de conquistadores expedicionarios, el joven inglés era temido por su carácter irascible y peleador.
“Nicolás era de espíritu aventurero, se destacó siempre por su valentía, su arrojo ante el peligro y su liderazgo, a pesar de ser extranjero y no contar con ninguna hidalguía que lo ayudara a sobresalir entre sus pares”, relatan los historiadores paraguayos Margarita Durán Estragó y José Luis Salas en el libro Testimonio Indígena 1594-1627 (Servilibro, Asunción, 2015).
Aquel viaje inicial fue largo y azaroso. La flota de Mendoza fue dispersada por una fuerte tormenta frente a la costa de Brasil y el adelantado tuvo que desembarcar con las naves y hombres que logró recuperar en las playas de Santa Catalina, donde permaneció largas semanas gravemente enfermo. Su lugarteniente Juan de Osorio se hizo cargo del mando, pero cuando Mendoza se puso mejor lo sorprendió robando y lo hizo ajusticiar.
La expedición llegó finalmente al río de la Plata en enero de 1536. Nicolás Colman participó de la fundación del Fuerte del Buen Ayre, considerada la primera creación de Buenos Aires, en febrero de 1536.
Al año siguiente, Colman formó parte de la expedición del capitán Juan de Salazar de Espinoza, que partió en busca de otra anterior expedición, comandada por Juan de Ayolas, navegando aguas arriba por los cauces de los ríos Paraná y Paraguay, en busca de la  mítica Sierra de la Plata, un lugar que según las leyendas indígenas estaba lleno de metal precioso.
El 15 de agosto de 1537, Colman participó de la fundación del fuerte de Nuestra Señora Santa María de la Asunción. Era la segunda ciudad importante que ayudaba a nacer, la que sería su principal base de operaciones para numerosas expediciones aventureras, en las que fundaría además una genealogía en el Paraguay.   
En una de esas noches de campamento, Nicolás se vio envuelto en una pelea con varios otros conquistadores. En pleno duelo, uno de ellos le cortó y le arrancó el brazo derecho con un fuerte golpe de espada. Resistiendo el dolor, Nicolás tomó otro puñal con la izquierda y lo hundió en el corazón de su adversario, antes de caer mal herido. Desde ese momento quedó manco, pero no perdió la destreza ni la rebeldía, ganándose el apodo de “El manco inglés”.

El gobernador del Guayrá

No hay muchos registros históricos sobre la vida y aventuras de Nicolás Colman, pero se sabe que se quedó a vivir un tiempo en Asunción y participó activamente en la vida política y militar, especialmente en la revuelta que causó la destitución del entonces teniente de gobernador interino Francisco de Mendoza, ante las falsas versiones de que el gobernador Domingo Martínez de Irala había sido asesinado por los indios durante una expedición.
Nicolás fue uno de los líderes de esa revuelta, que depuso a Mendoza y organizó una votación popular en la que el capitán Diego Gonzalo de Abreu resultó electo en el cargo de teniente de gobernador, en 1548.
Pero el intrépido inglés no se quedaba mucho tiempo en un solo lugar. Muy pronto se unió a otras expediciones hacia el corazón de la selva y participó de las fundaciones de nuevas ciudades.
El primer historiador paraguayo, Ruy Díaz de Guzmán, cuenta que su abuelo, el gobernador Domingo Martínez de Irala, había llegado a la zona de las Siete Cascadas del río Paraná, acudiendo al auxilio de algunos caciques guaraníes, entre ellos el cacique Guayrá y el cacique Canindeyú, quienes pedían protección ante el ataque de los pueblos tupíes, empujados por los portugueses a ocupar nuevos territorios hacia el Sur.
La mejor opción para frenar el avance fue fundar nuevos pueblos en la región. Siguiendo la orden de Martínez de Irala, en 1554 partió desde Asunción una expedición con 60 hombres al mando del capitán García Rodríguez de Vergara, con la misión de establecer un poblado en la agreste región. Nicolás Colman era de nuevo de los expedicionarios.
La Villa de Ontiveros fue fundada en 1554, en las tierras del cacique Canindeyú, a una legua de las siete cascadas del Paraná, que desde entonces fueron conocidos como los Saltos del Guairá, en honor a otro gran cacique guaraní, en lo que es actualmente la zona norte del estado brasileño de Paraná.
Con la instauración de la Villa de Ontiveros, nacía también la llamada Provincia de la Guayra, o territorio del Guairá, como parte de la tenencia de gobierno general de Asunción, que se mantuvo hasta 1638.
La segunda población que se instaló en la misma región fue Ciudad Real, fundada en 1557 por Ruy Díaz de Melgarejo en la margen izquierda del río Paraná, junto a la desembocadura del río Piquirí, tres leguas más al norte de Ontiveros, en inmediaciones de la actual ciudad de Maringá, también en el norte del estado brasileño de Paraná. Es considerada la base previa de la que luego sería la ciudad de Villarrica del Espíritu Santo, también fundada por Díaz de Melgarejo en la misma región del Guayrá, y que luego se mudaría varias veces de lugar, ante los constantes ataques de pueblos indígenas y portugueses, hasta estalecerse en el lugar que actualmente ocupa, como capital del Departamento de Guairá.
Nicolás Colman participó de la fundación de ambas ciudades, Ontiveros y Ciudad Real, y tuvo una activa presencia en el destino de ambas localidades.   
Alonso Riquelme de Guzmán, padre del historiador Ruy Díaz de Guzmán, era el gobernador de Ciudad Real y en la práctica también de la Provincia de la Guayra.
En su obra “Anales del Descubrimiento, Población y Conquista del Río de la Plata”, Ruy Díaz de Guzmán narra que precisamente Nicolás Colman fue el líder de una sublevación contra su padre, Alonso Riquelme de Guzmán, en Ciudad Real, porque el gobernador se había negado a enviar a España unas muestras de piedras que los pobladores creían eran de gran valor.
“De todos estos que descaradamente se revelaron fue cabeza un inglés llamado Nicolás Colman, que aunque tenía sola la mano izquierda, por haber perdido en una pendencia la derecha, era el más resuelto y atrevido soldado de cuantos allí estaban, como siempre lo mostró, de modo que viendo el capitán Pedro Segura la insolencia y libertad de esta gente, determinó pasar una noche secretamente en unas balsas que hizo de madera, trozos y tablas”, narra Ruy Diaz de Guzmán.
“Estando en efecto ya a punto de hacerse a medio río, salieron de la isla más de 100 canoas grandes y llenas de indios, con que los acometieron estando ya embarcados en las balsas y les dieron una rociada de arcabuces y flechas, y respondiéndoles los de las balsas, que luego se echaron a tierra, mataron a un soldado y algunos indios de los contrarios. Habiéndose prevenido de los necesario, salieron de la ciudad por el río y por tierra, bajo de la conducta de un inglés llamado Nicolás Colman…”, agrega.
En su libro Descripcion e historia del Paraguay y del Rio de la Plata”, el historiador Félix de Azara cuenta la historia de otro modo, pero poniendo también a Nicolás Colman al frente de la sublevación, aunque en la Villa de Ontiveros.
Este es el relato de Azara:
“Los pobladores de la villa de Ontiveros del Guairá, que se componían de muchos partidarios del difunto Abreu y de otros descartados por Irala, viendo que no se les dio parte en la expedición de Irala ni aun noticia estando ellos en la provincia del Guairá, creyeron que no serían comprendidos en el reparto de encomiendas, y con este motivo se alborotaron”. 
“Noticioso, Irala llamó a su comandante García Rodríguez de Vergara, bajo el pretexto de tratar asuntos del servicio del rey, y envió a otro en su lugar, para que mandase interinamente, pero los de la villa no le quisieron admitir. En consecuencia despachó por abril de 1556 a Pedro Segura, con cincuenta españoles e indios auxiliares, para que apaciguase a los de Ontiveros y recogiese algunos que andaban descarriados entre los indios”.
“Llegó Segura al Paraná enfrente de la villa e hizo humareda, que era la señal para que le enviasen canoas en que pasar, pero lejos de esto, tomaron las armas para impedirle el paso; y situándose con sus canoas al abrigo de una isla distante un tiro de arcabuz de otra largar catorce o más leguas, requirieron a Segura que se volviese sin entrar en el Guairá, que era provincia suya”.
“La cabeza principal que dirigía a los de Ontiveros era el inglés Nicolás Colman, manco de la mano derecha y hombre que en esta ocasión y en otras precedentes manifestó mucho valor. Viendo Segura la firme resolución de no dejarle pasar el Paraná, intentó hacerlo de noche con jangadas; pero apenas había embarcado su gente le acometieron muchas canoas tirándole flechas y arcabuzazos, y obligándoles a desembarcar y a retirarse a la Asunción”.
Tras esta rebelión, Nicolás Colman habría asumido el cargo de gobernador del Guairá durante un breve tiempo, hasta que llegó el capitán Ruy Díaz de Melgarejo y se hizo cargo del gobierno de la región.
No hay muchos datos sobre otras andanzas de aquel primer Colman, ni cuántos hijos tuvo. Solo se sabe que uno de ellos, de madre india, se llamaba Juan Colmán y tuvo su propia célebre historia.

Fray Juan Bernardo Colmán, según dibujo de José Luis Iriondo ofm.
Juan Colmán, el franciscano mártir

Juan Colmán, hijo del aventurero inglés Nicolás Colman y de una madre india guaraní, nació probablemente en 1569.
Juan ingresó en la Orden de San Francisco, junto con su amigo Gabriel de Guzmán, hijo del gobernador del Guayrá, Alonso Riquelme Guzmán, contra quien su padre Nicolás Colman se había sublevado.
Como era costumbre, durante la ceremonia de toma de hábito, Juan recibió un nombre religioso, en este caso San Bernardo, y pasó a ser conocido como Fray Juan de San Bernardo o simplemente Juan Bernardo, relatan Margarita Durán Estragó y José Luis Salas, en su obra de investigación histórica sobre este mártir de la Iglesia paraguaya.
Juan Bernardo Colman fue alumno del célebre religioso también mártir Fray Luis Bolaños.
En 1594, en medio de una cruenta y prolongada rebelión indígena contra la conquista española, Juan Bernardo pidió autorización para ir junto a los indios paranáes para intentar salvar a un religioso dominico que había caído prisionero con documentos muy valiosos.
“Cuando Juan Bernardo llegó a los paranáes, estos ya habían sacrificado al dominico. Juan Bernardo cayó prisionero como espía de los españoles, y los indios de Itá y Yaguarón, que fueron con él, huyeron por los montes, regresando a sus pueblos. Según sus ritos y costumbres, los paranáes sacrificaron a Juan Bernardo; murió mártir en un ritual antropofágico guaraní, el 2 de junio de 1594. La cruz de urunde’y que colocaron en el sitio al encontrar sus restos, después de tres décadas, aunque carcomida por los años, se venera en un relicario de acrílico, en el Museo de la ciudad de Caazapá que lleva su nombre”, relatan Durán Estragó y Salas.

Otros Colmán en la historia

Este es el origen de la estirpe de los Colmán en el Paraguay, iniciada por aquel inglés adolescente que con tan solo 17 años subió a un barco en España, dispuesto a vivir aventuras inolvidables y hacer fortuna en el Nuevo Mundo.
En nuestra larga genealogía hemos tenido a varios hombres ilustres, que dieron brillo a nuestro apellido en la historia, como el poeta guaraní Narciso R. Colmán, el gran Rosicrán, autor de Ñande ypykuéra, la obra publicada en 1937 que rescata la gran riqueza de la mitología guaraní.
Hemos tenido a grandes artistas, como el compositor y músico Ramón Vargas Colmán, autor de la música de grandes temas del folklore paraguayo como 13 Tuyutí (sobre poema de Emiliano R. Fernández), Tupasy del campo y Mokoi kogoe, quien junto a su amigo Andrés Cuenca Saldívar integró el legendario dúo folklórico Vargas-Saldívar.
Hemos tenido a heroicos luchadores sociales, como el dirigente sindical Egmidio Colmán Nuñez, un gran líder obrero gráfico de destacada actuación en la histórica huelga general de 1958, en los inicios de la dictadura stronista, que sufrió persecución, prisión y tortura, pero nunca renunció a sus ideales. Fue fundador de la Juventud Obrero Católica (JOC) y presidió la antigua Confederación Paraguaya de Trabajadores (CPT). Una calle de Asunción lleva su nombre.
Pero también hemos tenido a personas infames portando nuestro apellido, como el tristemente célebre general Patricio Colmán Martínez, gran represor de la dictadura stronista, a quien se adjudican diversos crímenes, asesinatos y desapariciones de perseguidos políticos durante las décadas de 1960 y 1970, principalmente.
También hemos tenido –y seguimos teniendo- a muchos héroes y heroínas, hombres y mujeres de gran dignidad y virtud, de perfil silencioso y anónimo, que nos dejan su gran testimonio de vida a seguir. Entre ellos, mi padre Andrés Chi’ito Colmán Robertti, mi mejor ejemplo de laboriosidad, honestidad y rectitud humana.
Por ellos y ellas, es un orgullo llevar el apellido Colman o Colmán que nos dejó aquel aventurero inglés que se embarcó a América en 1535.

2 comentarios:

  1. Me había contado mi tío abuelo que los Colmán inicialmente fuimos "Coleman" pero que por la forma de pronunciar eso fue mutando en los registros civiles. ¿Qué de cierto hay de eso?

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  2. Saludos... ando buscando información sobre mis antepasados.

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