miércoles, 6 de diciembre de 2017

El periodismo como arqueólogo y guardián de la memoria

Una guía temática para leer y releer las #CrónicasDeLaMemoria



Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

En mi época de estudiante universitario, nuestros maestros insistían en tratar de convencernos de que los periodistas debemos trabajar esencialmente con los hechos de la actualidad y no nos corresponde hurgar mucho en el pasado, porque al público no le interesan las “noticias viejas”. En todo caso, aseguraban, esa actividad había que dejarla a los historiadores.
La cotidiana práctica de narrar historias me mostró algo diferente: Hay hechos ocurridos muy atrás en el tiempo que resultan mucho más interesantes, apasionantes y actuales que los que suceden hoy, sobre todo cuando son rescatados con un estilo narrativo que tienda puentes entre el pasado, el presente y a veces el futuro, aportando sustanciales claves de identidad.
En más de una ocasión vez me vi gratamente sorprendido, al comprobar que un reportaje sobre algún tema histórico era mucho más leído en mi blog o en el sitio web del diario en el cual trabajo, que alguna primicia impactante de actualidad.
En búsqueda de nuevos aportes, en agosto de 2017 presenté en Última Hora una nueva serie de publicaciones bajo el título genérico de #CrónicasPolémicas, a partir del hallazgo de unas publicaciones de 1959 que aportaban datos sobre la manera supuestamente trágica en que murió la ilustre primera mujer abogada y luchadora feminista del país, Serafina Dávalos.
Las crónicas sí generaron mucha polémica y hubo quien en el criterio periodístico encontró tintes sensacionalistas. Así que en las siguientes ediciones cambiamos el título por #CrónicasDeLaMemoria. Y allá fuimos, con otras historias que rescataban las andanzas del feudal Sombrero Hũ en Itapúa, o las nuevas revelaciones sobre el refugio del médico nazi Josef Mengele en Hohenau, o la más reciente historia de amor entre el escritor francés Antoine de Saint Exupéry, autor de El Principito, y una intrépida aviadora alemana en San Bernardino… cuando una lectora amiga me hizo ver que estas no eran las únicas #CrónicasDeLaMemoria, que en realidad ya había escrito varias, solo que no les puse ese título.
Fue ella quien me sugirió rescatar y hacer una guía temática de varios de estos “reportajes históricos”. En este proceso descubrí que entre los “reportajes actuales”, había mucho más que rescataban hechos del pasado más lejano (incluso de inicios de la Conquista europea, como la saga del primer Colmán en América), como de historia más reciente (el Marzo Paraguayo o la lucha de los estudiantes de #UNAnotecalles).
Más de una vez fui cuestionado por no investigar el pasado con método y rigor científico. Lo digo y repito una vez más: soy periodista, no historiador. Aunque haya quienes digan que los periodistas somos también los historiadores de lo cotidiano, creo que somos un poco más que eso: rescatistas y arqueólogos de la memoria.
Así que aquí tienen, más o menos ordenadas, los enlaces a las notas publicadas en el blog, hoy agrupadas por el hastagh #CrónicasDeLaMemoria.
Pueden entrar a las notas que les interesan directamente por los enlaces, o buscando la etiqueta común.

Encontrarán cuatro bloques temáticos:
-El primero, que denomino Reportajes de ramos generales, contiene temas muy variados.
-El segundo bloque son reportajes sobre la narcopolítica.
-El tercer bloque presenta la serie sobre los nazis en el Paraguay.
-El cuarto bloque es la serie sobre el grupo armado EPP.
-El quinto y último bloque (por ahora) rescata diversos aspectos de la dictadura stronista y la lucha por los derechos humanos.

Gracias por estar allí, al otro lado de las letras y de la pantalla.
¡Que sigan disfrutando de estas #CrónicasDeLaMemoria…!

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1.-REPORTAJES DE RAMOS GENERALES




















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2.-REPORTAJES SOBRE NARCO-POLÍTICA










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3.-LA SERIE SOBRE LOS NAZIS EN EL PARAGUAY






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4.-LA SERIE SOBRE EL EPP









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5.-LA SERIE SOBRE LA DICTADURA STRONISTA Y LOS DERECHOS HUMANOS





















#CrónicasDeLaMemoria

lunes, 4 de diciembre de 2017

La Tigresa y el autor de El Principito: Un romance junto al lago Ypacaraí



Antoine de Saint-Exupéry vino al Paraguay en 1929 a inaugurar la ruta Aeropostal. En San Bernardino se reencontró con Hilda Ingenohl. Una suite del Hotel del Lago rinde homenaje a esa historia de amor.

#CrónicasDeLaMemoria


Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

Lo primero que le impresionó fue el resplandor del lago Ypacaraí, que reflejaba a la luna como un gran espejo entre los cerros, un horizonte abrumado de colores por las últimas luces del atardecer.
Era enero de 1929. Habían salido de Asunción en auto, tras el intenso calor de la siesta que sofocaba al piloto francés, pero cuando el sol empezó a ocultarse y una fresca brisa los recibió en las calles de San Bernardino, él se fue poniendo de mejor ánimo.
–¿Podrías detenerte...? –le pidió a su compañero de la Aeropostal, el piloto argentino Leonardo Selvetti, residente en Asunción, gentil anfitrión de los viajes de Antoine de Saint-Exupéry al Paraguay.
Selvetti detuvo la marcha en lo alto del cerro. El francés abrió la puerta y contempló admirado el paisaje de esa villa fundada por inmigrantes alemanes en 1881. Quizás fue allí cuando le impresionó la silueta del cerro Patiño, al otro lado del lago, que parecía tener la rara apariencia de un sombrero, cuando en realidad era la forma de un elefante tragado y digerido por una boa. Habría que dibujarlo...
El auto cruzó la densa vegetación de un pequeño bosque tropical, hasta detenerse frente al pintoresco edificio del Hotel del Lago. Guillermo Weyler salió a recibirlos, junto con su esposa y una mujer elegante, de sonrisa felina, que apenas divisó a Antoine, acudió a abrazarlo.
Era Hilda Ingenohl, La Tigresa. Nacida en París, Francia, aunque de ascendencia alemana, millonaria y aventurera, llevaba cuatro años viviendo en Paraguay, desde que llegó a visitar a sus tíos, los Weyler, propietarios del Hotel del Lago y se enamoró del lago Ypacaraí. Compró una propiedad de 200 hectáreas en la zona, pero su residencia preferida era una suite del hotel, en una de las torres de estilo medieval.
"Hilda fue una mujer muy libre para su época, una de las primeras mujeres aviadoras del mundo. Se conocieron con Antoine en París, en una escuela de aviación. Cuando supo que él vendría al Paraguay, le invitó a pasar unos días en San Bernardino y los relatos aseguran que fue una historia de amor y pasión que se repitió en un segundo viaje", relata el diseñador y artista plástico Osvaldo Codas, actual gerente del Hotel del Lago, quien ambientó la misma suite con el nombre temático de Torre de la Tigresa para perpetuar esa leyenda.

FURTIVOS. Hay pocos datos sobre los viajes de Antoine de Saint-Exupéry al Paraguay, y menos aún sobre su romance con La Tigresa.
El escritor Augusto Roa Bastos relató: "Antoine de Saint-Exupéry fue a Asunción a inaugurar ese tramo a Buenos Aires, mucho antes de que escribiera El Principito... Hérib Campos Cervera lo encontró cerca de la Estación Central. Contaba que se sentaron a conversar en la Plaza Uruguaya, y que Hérib, en su mal francés, le relató el último concierto que el guitarrista Agustín Barrios dio allí, tras acarrear él mismo los bancos de la plaza para que la gente pudiera sentarse".
Mabel Selvetti, hija del también pionero de la aviación Leonardo Selvetti, cuenta que Antoine y su padre inauguraron el correo aéreo desde Buenos Aires hasta varias ciudades de Sudamérica, entre ellas a Asunción, pilotando los frágiles aviones Laté 25, de la empresa Latecoere.
"Él se quedó varias veces hospedado en nuestra casa, también en el Hotel del Paraguay y se iba a San Bernardino, pero en mi familia nunca comentaron del romance con Hilda. Él era un caballero francés, le gustaba la buena vida", recuerda Mabel.


Antoine e Hilda en Francia, cuando aprendían juntos a pilotar aviones.
AVENTURA. Antoine tenía 29 años cuando vino por primera vez al Paraguay. Había publicado sus dos primeros libros: El Aviador y Correo del Sur. Hilda era mayor, tenía 40, pero derrochaba sensualidad, provocando la fascinación de una mujer libre y aventurera.
"Antoine admiraba a Hilda por su especial forma de ser. La de ellos fue probablemente una relación especial, de amigos y amantes, de compinches de aventura y del placer de volar. Rodearon sus encuentros de cierta discreción, por eso probablemente esa relación casi no se menciona en la biografía oficial", dice Osvaldo Codas.
Antoine conocería en esos días, en Buenos Aires, a quien luego fue su esposa, la millonaria salvadoreña Consuelo Suncín. Hilda seguiría en Paraguay y acabaría casándose con un hombre de apellido Roger. Probablemente, ninguno de los dos olvidaría esos encuentros furtivos en el viejo hotel de San Bernardino.
–"Una noche tibia nos conocimos...".
–"Lo esencial es invisible a los ojos...".

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El Hotel del Lago, en San Bernardino, en la actualidad. La torre de la derecha es la Suite de La Tigresa.

Entre tigres, aviones y guerra en el Chaco

La llamaban La Tigresa. Según algunas versiones, porque cazaba tigres. Osvaldo Codas afirma que fue todo lo contrario: "Ella rescataba y protegía a los tigres ante el peligro del exterminio. Tenía varios especímenes en su propiedad y la acompañaban como mascotas. Fue también una pionera del ambientalismo".
Mathilde Bertha Emma Ingenohl, Hilde o Hilda, era hija del comerciante alemán Karl Heinrich Ingenohl, de Bonn, aunque nació en París, Francia. Según algunas fuentes, como Cristian Ganser, en su libro “Historia documental de San Bernardino" (Editora Litocolor, 1997), Hilde Ingenohl habría nacido el 22 de marzo de 1874.  En otras biografías, como la del Portal del Observatorio Cultural, se menciona que nació en 1989.
Estudió música en Leipzig, con el gran maestro húngaro Arthur Nikisch. Se alistó como enfermera en la Primera Guerra Mundial (1914-1918).
Aprendió a pilotar aviones en la École Militaire, la Escuela Militar de Francia, donde conoció a un joven Antoine de Saint Exupéry, relación que se mantendría en el tiempo.

EN PARAGUAY. Tras el final de la Primera Guerra Mundial, Hilda viajó a Montevideo, Uruguay, invitada por su amiga Grete Goetsch, quien era esposa del embajador alemán para Uruguay y Paraguay.
Hilda se dedicó a viajar por países de América del Sur, relacionándose con artistas, intelectuales y gente de mundo de la medicina. Aceptó ser directora del Hospital Alemán en Rosario, Argentina.
En 1925 llegó por primera vez al Paraguay, para visitar a sus parientes, los Weiler, dueños del Hotel del Lago en San Bernardino. Quedó encantada con el lugar y decidió adquirir una propiedad de 200 hectáreas junto al Lago Ypacaraí, en la zona del ex hotel, donde hoy funciona el Centro Residencial de Adultos Mayores del Instituto de Previsión Social (IPS).

MÚSICA. "Todos recuerdan a Hilda como una mujer excéntrica, amante de los aviones, los animales y la música", narra Osvaldo Codas, uno de los principales investigadores sobre su historia.
Daba clases de música a niños y jóvenes de San Bernardino y llegó a formar una orquesta sinfónica, que ofrecía conciertos en el Hotel del Lago y en las playas de Sanber.
"Se hizo muy amiga del gran maestro Remberto Giménez, a quien donó su piano de cola, que hoy se conserva en la Escuela de Música Remberto Giménez, de Itá", relata Osvaldo.
Decidió que la Torre Norte del Hotel del Lago sería su residencia más querida y allí recibió en dos ocasiones a su amigo Antoine de Saint Exupéry, durante largos días. Solo las paredes conocen los detalles de lo que pasó allí.
Cuando estalló la Guerra del Chaco (1932-1935), Hilda fue a alistarse como aviadora, pero por su edad madura (tenía 43 años) la enrolaron como enfermera.
Ayudó a curar a muchos soldados paraguayos y compartió el dolor de ese pueblo que aprendió a amar. Luego regresó a Bonn, Alemania, donde murió en 1953, aunque algunas biografías mencionan que murió en Asunción, en 1958.
Las imprecisiones acerca de su vida y su muerte son parte de los misterios que la rodearon…

Hilda en la Guerra del Chaco, enrolada como enfermera voluntaria.

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El Paraguay en la obra de Antoine de Saint Exupéry

“Una biznieta de Antoine de Saint-Exupéry me escribió desde Francia, contándome que en su familia saben que el famoso dibujo del sombrero, que está en el libro El
Pincipito, está inspirado en la figura de un cerro junto a un lago del Paraguay”, asegura Osvaldo Codas.
De este modo se refuerza la versión de que la imagen, que según el libro es realmente de una boa que se tragó a un elefante, reproduce la silueta del cerro Patiño, vista desde la playa de San Bernardino o desde el mirador de Altos.
En su libro Tierra de Hombres, el autor francés también nombra a nuestro país: “Me atraía, en el Paraguay, esa hierba irónica que muestra la raíz entre el pavimento de la capital y que, de parte de los bosques vírgenes, llega a ver si los hombres mantienen aún la ciudad…”.


El célebre dibujo del libro El Principito, que representa a un elefante tragado por una boa.

Vista del Cerro Patiño, al otro lado del Lago Ypacarai, desde las serranías de San Bernardino-Altos.

viernes, 24 de noviembre de 2017

La larga huida de Male’i, el excajero del EPP capturado en Brasil

Oscar Luis Benítez, alias Male’i, uno de los dos ex miembros del EPP capturados este viernes 24 de noviembre en Sao Paulo, había sido expulsado del grupo armado en 2011, acusado de haber donado 100 mil dólares a la campaña electoral de Fernando Lugo. Esta es su historia...

#CrónicasDeLaMemoria  


Por Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

Oscar Luis Benítez, conocido por el apodo “Male’i” y por el nombre guerrillero “Ramón”, llevaba más de seis años huyendo, tanto de la Justicia paraguaya como de sus propios ex compañeros del grupo criminal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), cuando en la madrugada de este viernes 24 de noviembre fue capturado por la Policía Federal Brasileña en el municipio de Itaquaquecetuba, en el estado de Sao Paulo, Brasil, junto con otro exmiembro de la banda, Lorenzo González.
Benítez era buscado por su participación en el secuestro de María Edith de Debernardi y de Cecilia Cubas, hasta que en 2011 los líderes del grupo lo expulsaron de sus filas, tras acusarlo de haber donado 100.000 dólares de los fondos que manejaba como administrador del EPP a la campaña electoral del ex obispo Fernando Lugo (quien ganó las elecciones presidenciales en abril de 2011).
Lorenzo González, por su parte, está acusado de haber participado del secuestro de Cecilia Cubas y de Fidel Zavala, y al parecer también ha desertado de las filas del EPP.
La historia de Oscar Luis “Male’i” Benítez tiene elementos que parecen sacados de una novela policía y así la habíamos contado en una publicación de Última Hora, el 27 de noviembre de 2011.
Ahora que finalmente su larga huida parece haber llegado a su fin, ya que se aguarda su extradición desde el Brasil para comparecer ante la Justicia paraguaya, vale la pena volver a contar sus andanzas, tal como lo habíamos hecho entonces:

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En algún lugar, escondido entre cuatro paredes, está un hombre con identidad falsa, que duerme con un ojo cerrado y el otro abierto; mira constantemente de reojo a sus espaldas, y no se despega ni un instante del arma de fuego que lleva siempre consigo.
Se llama Óscar Luis Benítez, aunque usa otros nombres. Arrastra la oscura leyenda de haber sido administrador de las finanzas del grupo armado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), en donde ganó el apodo de guerra “Ramón”, además del suyo, “Male’i”.
Su foto está multiplicada en los carteles de “buscados”, que distribuyen la Fiscalía y el Ministerio del Interior, ofreciendo recompensa por su captura, acusado de haber participado, junto a otros miembros del EPP, en el secuestro de María Edith de Debernardi (2000 y 2001) y en el secuestro y asesinato de Cecilia Cubas (2004 y 2005).

LA SENTENCIA. Un correo electrónico que llegó el pasado lunes 21 de noviembre a radio Ñandutí, selló la suerte de Male’i.
Desde la cuenta aguayo.ger-man@yahoo.com, el texto de-cía: “Comunicado del Ejército del Pueblo Paraguayo. Comunicamos a nuestro querido pueblo que: Luis Ramón Benítez fue expulsado de nuestras filas por haber pasado 100.000 dólares para la campaña luguista, prevalecido de su condición de administrador”.
Aunque mezcla uno de sus nombres reales con el de combate (Ramón), organismos de seguridad admitieron la posibilidad de que sea un comunicado auténtico del EPP.
“Estamos analizando el documento. Tenemos versiones de que Benítez habría quedado fuera de la estructura organizativa del EPP”, señaló la fiscala Antisecuestro Sandra Quiñónez.
Un poblador del asentamiento Sidepar 3000, en Canindeyú, lugar de residencia y base de operaciones de Benítez durante muchos años, admite: “Aquí sabemos que Male’i fue expulsado del EPP hace un tiempo y actualmente está escondido, con miedo a que la Policía lo agarre, pero también a que le maten sus propios excompañeros”.
El morador –quien reclama anonimato por seguridad–, revela que Benítez “estuvo trabajando hasta hace poco como peón en el establecimiento de Eduardo Núñez, en Sidepar, pero después se escapó de allí y permanece oculto. Tiene mucho miedo de que le conviertan en otro Severiano Martínez” (en alusión a otro exmiembro del EPP, quien desertó y se ocultó trabajando como peón en una estancia del Chaco, con identidad cambiada, hasta ser descubierto y caer abatido en un enfrentamiento con la Policía, el 27 de julio de 2011).

HISTORIA OSCURA. Nacido en Yhú, Caaguazú, Óscar Luis Benítez es uno de los muchos campesinos que en los 90 ocuparon tierras en la expropiedad de la empresa Siderúrgica del Paraguay (Sidepar), expropiada por el Estado paraguayo para 740 familias.
A principios de 2000, Juan Arrom y Osmar Martínez, líderes del partido Patria Libre (PQ), realizaron las primeras visitas para formar bases políticas en la zona, y Óscar Luis Benítez se convirtió en uno de los principales dirigentes.
Las condiciones de aislamiento y de difícil acceso en que se encontraba, a unos 280 kilómetros al noreste de Asunción, convirtieron Sidepar 3000 en uno de los bastiones privilegiados del EPP.
Hasta ese lugar asegura haber sido llevado el joven Rubén Darío Bernal, a fines de 2004, para recibir adiestramiento en técnicas de guerrilla, en la columna que lideran Osvaldo Villalba (comandante Alexander) y Manuel Cristaldo Mieres (subcomandante Santiago).
Bernal, más conocido como “el guerrillero arrepentido” tras entregarse a las autoridades en 2006 en Huguá Ñandú, asegura que el entrenamiento en los montes de Sidepar duró varias semanas, y contó con el asesoramiento de dos expertos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Óscar Luis Benítez, o Ramón, entró a formar parte del grupo armado y su habilidad en el manejo de las finanzas lo ubicaron en el rol de administrar los fondos provenientes de secuestros o de aportes cobrados a ganaderos, que en la jerga del EPP se denominan “retención a oligarcas” o “impuesto revolucionario”.

AGENTE INMOBILIARIO. El 28 de marzo de 2005, como parte de las investigaciones tras el secuestro de Cecilia Cubas, la Fiscalía allanó dos viviendas: una en Villa Cerro Corá, Lambaré, y otra en el barrio Palma Loma, de Luque.
En ambas casas, pero sobre todo en la de Luque, se encontró una compleja infraestructura de muñecos con figuras humanas y habitaciones con paredes a prueba de sonido, entre otras evidencias, que hicieron suponer que eran bases de adiestramiento para miembros del EPP.
Las indagaciones demostraron que la vivienda de Luque fue comprada por Óscar Luis Benítez, a nombre de Lidia Samudio, es una de varias otras que fueron adquiridas o alquiladas por el “agente inmobiliario” del grupo armado, utilizadas tanto para el secuestro de María Edith, como el de Cecilia Cubas.
Varios cuadernos incautados durante el procedimiento muestran el detalle con que Benítez anotaba los ingresos y egresos del dinero que manejaba, incluyendo gastos de compra de equipos de comunicación, movilidad, víveres, medicamentos y los costos inmobiliarios.
Juan Domingo Martínez, uno de los detenidos, relató que Óscar Luis Benítez, y su novia, Marlene Ortiz Meza, habitaban en la casa de Palma Loma, hasta que desaparecieron del lugar poco antes de la Semana Santa de 2005.
Marlene, la novia de Ramón, era hija de Hugo Julián Ortiz Villalba, docente de Sidepar 3000, quien sería asesinado diez años después, en setiembre de 2010, por miembros del EPP, cerrando un círculo de pólvora y sangre.

La vivienda de Palma Loma, Luque, adquirida por Oscar Benítez, donde se realizaron prácticas de entrenamiento del EPP.

Marcado por el crimen de su suegro

La sangre por el crimen de su exsuegro y abuelo de su hija, el educador Hugo Julián Ortiz Villalba, es la marca más fuerte que los pobladores del asentamiento de Sidepar 3000 le reprochan al ex administrador del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), Óscar Luis Benítez.
El docente, quien ejercía el cargo de director del Área Educativa Número 8, residía en una casa vecina a la de Óscar Luis, en el núcleo urbano de Sidepar 3000, y aunque en principio habían sido amigos y familiares, se distanciaron cuando Ortiz Villalba le recriminó por sus andanzas con el grupo armado y le pidió que se aleje de su hija Marlene, y de la pequeña hija de ambos (de Óscar Luis y Marlene).
Se tejen muchas versiones sobre las causas del asesinato. En Sidepar 3000 todos hablan en voz baja y con miedo, y nadie quiere asumir ser identificado en una entrevista. Pero en voz baja narran que el profesor Hugo Julián fue quien brindó algunos informes a las autoridades acerca de las andanzas del EPP en la zona, y por ello pagó con su vida. Y que uno de sus ejecutores, o cómplices, fue su propio exyerno, Óscar Luis Benítez.

EL CRIMEN. Sucedió cerca de las 9.30 del 1 de setiembre de 2010. El profesor Hugo Julián regresaba de la chacra con su esposa, Clotilde Meza, por un desolado camino rural, cuando les salieron al paso dos hombres con ropa militar tipo camuflaje y quepis cubriéndole los rostros, con armas de fuego, presumiblemente escopetas calibre 12.
La mujer cuenta que gritó y pidió clemencia, pero uno de los hombres disparó a quemarropa contra su marido. El primer tiro fue en el estómago, otro en la cabeza y el tercero directo al corazón. Tras cerciorarse de que Ortiz Villalba estaba muerto, se alejaron sin hacer caso a la mujer.                            
El crimen provocó la reacción de las autoridades, quienes ordenaron rastrillaje de la región, derivando en un enfrentamiento  entre  efectivos policiales y miembros del EPP,         el 3 de setiembre, circunstancias en que cayó abatido Gabriel Zárate Cardozo, alias Simón, considerado el número 3 en el mando jerárquico del grupo armado.
El otro que estaba con él logró escapar, sin precisarse su identidad, aunque los pobladores sostienen que era el propio Óscar Luis Benítez.      

ADIESTRADOR. Llamativamente, Gabriel Zárate Cardozo fue uno de los jóvenes campesinos que habrían sido captados y que recibió adiestramiento de parte de Oscar Luis Benítez.
En la lista se menciona además a Nimio y Vidalina Cardozo Cáceres, primos de Gabriel, y a Alcides Mereles Ruiz, alias “presi”.

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Desde entonces, Oscar Luis Benitez se mantuvo huyendo, probablemente refugiado durante todos estos años en la clandestinidad en Brasil, junto con Lorenzo González, hasta que fue capturado por la Policía Federal Brasileña.

Su comparecencia ante la Justicia paraguaya podría ayudar a revelar mucho más datos importantes sobre la acción del grupo armado EPP, que actualmente mantiene a 5 ciudadanos paraguayos secuestrados en su poder.

Cartel de ofrecimiento de recompensa por miembros del EPP prófugos de la Justicia, entre los que figura el exadministrador Oscar Benítez y el ahora también capturado Lorenzo González.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Narcopolítica, narcopaís...


Gringo, Jarbas, Galán, Cabeza Branca, Pingo… no son nombres de personajes de una serie televisiva de Netflix. Son personas reales que aparecen en las noticias casi diarias, en las conversaciones frecuentes, en los programas políticos de tevé, en los corrillos políticos…
Mucha gente se ha asustado ante el violento y criminal ataque de sicarios, con el cobarde asesinato de un hombre y su pequeño hijo de 5 años, ocurrido este miércoles 25 de octubre, en una zona residencial considerada el nuevo centro financiero e inmobiliario de Asunción, a metros del Paseo de la Galería, del Shopping del Sol y del World Trade Center.
Un criminal atentado en pleno corazón del Paraguay de la exitosa economía que tanto quieren vender.
“La guerra de los narcos ha llegado a la capital”, “Los sicarios ya están aquí”, “Sicariato en Asunción”, son algunos de los títulos periodísticos que se imprimen en los zócalos de las pantallas, como si lo que antes pasaba en la frontera de Pedro Juan Caballero o Capitán Bado hubiera estado ocurriendo en otro país.

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Hace mucho que lo veníamos advirtiendo.
Como muestra, valga este artículo que publicamos el 2 de noviembre de 2014, días después del asesinato del colega periodista Pablo Medina en Canindeyú: La Guerra entre dos bandas brasileñas desangra al Paraguay, relatando una historia antigua, pero que ha ido recrudeciendo cada vez más.
La narcopolítica no es un invento de estos últimos años. Ya era el mismo fenómeno en los años 60 y 70, cuando los principales generales y jerarcas de la dictadura stronista dominaban el tráfico de heroína, cocaína y marihuana, asociados con grandes narcos internacionales como el Joseph Auguste Ricord del Contacto en Francia y la Conexión Latina, y luego con los popes de los carteles latinoamericanos, como Pablo Escobar Gaviria.
Tras la caída de la dictadura, en los 90 hubo un quiebre, cuando el narco brasileño Fernandinho Beiramar introdujo al Comando Vermelho (CV), y en su estela llegó el Primer Comando Capital (PCC), las dos organizaciones brasileñas más sanguinarias, que desembarcaron en el paraíso de la impunidad y la corrupción que para ellos es el Paraguay.
En ese proceso de instalación con sus socios paraguayos empezaron -con sus peculiares "ajustes de cuentas"- no solamente a llenar de cadáveres toda la región fronteriza de Amambay y Canindeyú, a expandir cultivos de marihuana y bases de tráfico de cocaína en la mayoría de los departamentos, sino a asesinar a periodistas que osaban investigar o denunciar sus fechorías (hay 17 casos, la mayoría en la impunidad, desde Santiago Leguizamón en 1991 a Gerardo Servián en 2015), a comprar jueces y fiscales, comisarios y agentes policiales, y a financiar campañas electorales para instalar en el poder a diputados, senadores, intendentes, gobernadores y quizás hasta presidentes que le sean afines.

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No es exageración cuando decimos que el Paraguay avanza hacia un narco-estado o un estado fallido.
El actual presidente y los miembros de su entorno político están más ocupados en hacer campaña electoral utilizando asquerosamente los recursos del Estado que en tratar de poner freno al crimen organizado.
Varios de los referentes de la disidencia colorada o de la oposición política son igualmente responsables de esta situación, cuando bloquean los proyectos de leyes de control de fondos para el financiamiento político o siguen manteniendo las listas sábanas cerradas para las elecciones, abriendo todas las posibilidades para que los narcos manejen la política y el poder.
No es exageración cuando decimos que corremos el peligro de ser la Colombia de los años 80 de Escobar Gaviria o el México actual de los carteles de Sinaloa, del Golfo o de los Zetas. Claro, creemos que mientras ellos se maten allá en la frontera, estamos a salvo… hasta que el baño de sangre llega a nuestras calles, como en esta violenta tarde de octubre.
Entonces nos asustamos....
Ojalá este susto sirva para que podamos reaccionar ante la pasividad y la indolencia, salir a las calles, movilizarnos, elegir a mejores gobernantes, participar activamente en la construcción de otro Paraguay posible y proteger el futuro de nuestros hijos…


John Reed: Ser cronista de la historia


Se cumplen 100 años de la Revolución Rusa. Es un motivo más que suficiente para leer, releer o descubrir una de las obras cumbres del periodismo narrativo, escrito por uno de los grandes maestros fundacionales del género: el libro Diez días que estremecieron al mundo, del periodista, escritor y activista revolucionario norteamericano John Reed, publicado en 1919, quien fue testigo presencial del acontecimiento histórico como corresponsal de guerra y conoció personalmente a Lenin.
Nacido en Portland, Oregón, en el seno de una familia burguesa y egresado de Harvard, Reed mostró su espíritu aventurero al internarse en plena Revolución Mexicana como corresponsal del Metropolitan Magazine, donde conoció y entrevistó al legendario líder revolucionario Pancho Villa. Sus célebres reportes están contenidos en el libro México Insurgente.
Cubrió la primera Guerra Mundial y llegó hasta Rusia, en donde conoció a Lenin, y estuvo presente en la capital San Petersburgo durante las jornadas de octubre-noviembre de 1917. Acreditado como periodista, hizo un seguimiento diario del proceso revolucionario, con crónicas escritas casi como un diario de guerra, que luego conformaron la edición de Diez días…
El propio Lenin escribe en el prólogo: "Lo recomiendo sin reservas a los trabajadores del mundo. Éste es un libro que me gustaría ver publicado por millones de ejemplares y traducido a todas las lenguas, ya que ofrece una verídica y muy vívida exposición de los hechos que son tan importantes para comprender debidamente lo que es la revolución proletaria y la dictadura del proletariado".
Es uno de los libros esenciales que suelo recomendar en mis talleres a los alumnos que buscan abrazar el género del periodismo narrativo, crónica, periodismo literario o literatura de no ficción, junto a Operación Masacre, de Rodolfo Walsh; A sangre fría, de Truman Capote; Lo que son los yerbales, de Rafael Barrett; Os Sertoes, de Euclides Da Cunha; Relato de un Náufrago, de Gabriel García Márquez, entre otros.
John Reed ya era un apasionado activista y militante comunista cuando escribió Diez días…, así que no se busque en su texto a un narrador neutral. Sin embargo es admirable como busca privilegiar el relato de los hechos y no caer en el discurso propagandístico, con muy buen estilo literario, aunque obviamente la obra está concebida con la manera de entender el periodismo que había en esa época.
El mismo Reed lo admite en su prefacio: "Durante la lucha, mis sentimientos no fueron neutrales. Pero, al contar la historia de aquellos días heroicos, he intentado mirar los hechos con los ojos de un reportero concienzudo e interesado en consignar la verdad".
Sobre Red en México, el cineasta Paul Leduc filmó la película Reed, México insurgente, estrenada en 1973. El actor y cineasta norteamericano Warren Beatty reconstruyó su historia en la estupenda película Reds (Rojos), estrenada en 1981, que ganó tres premios Oscar. También hay una película, Campanas Rojas, dirigida por el soviético Sergei Bondarchuk, sobre su vida.

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Si lo quieren leer on line, pueden encontrar una copia de Diez días que estremecieron al mundo en pdf, aquí